Logística inversa
La logística inversa es la gestión del retorno de productos, envases o residuos hacia las empresas que los han fabricado o puesto en el mercado para facilitar su reutilización, recuperación o reciclaje.
Es una práctica clave en economía circular porque ayuda a reducir residuos, aprovechar mejor los materiales y disminuir el uso de materias primas vírgenes.
La logística inversa enfocada a la reutilización tiene un impacto ambiental y económico muy positivo. La reutilización tiene un coste ambiental y económico mucho menor que el uso de materias primas vírgenes e incluso que el reciclaje.
Además, permite reducir la cantidad de residuos que terminan en el contenedor de desecho o en el medio natural.
Un sistema que ya conocíamos
Aunque hoy pueda sonar como concepto técnico, la logística inversa era habitual en los hogares hasta hace unas décadas. Un ejemplo muy conocido era el de los envases retornables, como las botellas o los botes de cristal, que se devolvían para volver a llenarlos con el mismo producto.
Este modelo sigue existiendo en algunos sectores. En hostelería y restauración, por ejemplo, todavía se produce el retorno de botellas de bebidas a los distribuidores.
Sistemas de depósito, devolución y retorno
En distintos países existen sistemas de depósito, devolución y retorno de envases, conocidos como SDDR. Se trata de un modelo en el que la persona consumidora paga un depósito al comprar el producto y lo recupera cuando devuelve el envase vacío.
Este incentivo económico favorece la devolución del envase y reduce la cantidad de residuos abandonados o arrojados al contenedor de desecho.
Qué aporta a la economía circular
La logística inversa permite mantener sus productos y materiales en uso durante más tiempo. Cuando un envase se devuelve para volver a llenarlo o un producto se recupera para reutilizar sus materiales, se evita extraer nuevos recursos del medio natural.
Por eso, es una herramienta útil para cerrar el ciclo de los materiales y avanzar hacia modelos de producción y consumo más circulares.
Qué puede hacer tu organización
Si tu empresa o entidad desea incorporar criterios de logística inversa, conviene revisar estos aspectos:
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Qué productos, envases o materiales se pueden recuperar después de su uso.
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Si estos elementos se pueden reutilizar, volver a llenar, desmontar o reciclar con facilidad.
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Qué cambios logísticos hacen falta para recoger, clasificar y devolver estos materiales al circuito productivo.
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Si estos elementos se pueden reutilizar, volver a llenar, desmontar o reciclar con facilidad.
Diseño para facilitar el regreso
Para que la logística inversa funcione bien, el diseño del producto es importante. Para favorecer estos procesos, los fabricantes deben diseñar envases con características comunes y productos fáciles de desmontar, con depósitos accesibles y fáciles de llenar.
Estas decisiones facilitan la reutilización, reducen costes y mejoran la recuperación de materiales.
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